sábado, 21 de abril de 2007

Reflexión 3: Los periodistas: ¿Semidioses de la palabra?


El periodismo no es un circo para exhibirse,
sino un instrumento para pensar, para crear,
para ayudar al hombre en su eterno combate por una vida
más digna y menos injusta”

( Tomás Eloy Martínez)

“...Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos,
van marcando mi retorno;
Son las mismas que alumbraron con su cálido reflejo
Hondas horas de dolor,
Y aunque no quise el regreso, siempre se vuelve al primer amor...”

(Tango “volver”- Carlos Gardel )

Por: Roosevelt Castro B

Los Mayas tuvieron un Dios para las palabras1. Los griegos y los romanos no. Para su desgracia (y, probablemente, la nuestra) tuvieron semidioses: aquellos héroes mitológicos a quienes colocaban entre sus deidades. Les atribuyeron virtudes que giraron entre lo humano y lo divino.

Hoy, en los albores del tercer milenio, vemos, con enorme preocupación, que el periodismo colombiano sigue sacralizando la palabra en manos de una nueva especie, que ahora pulula en los pasillos de los estudios de televisión o en las salas de redacción de los periódicos o en las cabinas de radio y son los “periodistas Light”, convirtiéndose de la noche a la mañana en los semidioses de la palabra2.

Enviados por muchas de las “reses sacras” o directores de los diferentes “medios”, a quienes les queman toda clase de inciensos, salen a cubrir las noticias del día: la toma guerrillera, la entrevista al político de turno, la frivolidad de las noticias del espectáculo, los goles del fútbol profesional colombiano y muchas más.

Alguna vez afirmábamos que la soberbia (entendida como indolencia) era uno de los pecados capitales que rondaba en el periodismo. Ahora lo reafirmamos.

No se conduele la poca o casi nula creatividad por parte de estos nuevos semidioses de la palabra. No se salen del esquema. No rompen el paradigma. No innovan. En resumen: piernas, silicona, maquillaje y mucha frivolidad pero nada de contar verdaderas historias de vida.

“ Ese hombre tiene más poder que yo” 3dijo el Jaibaná Salvador para referirse al periodista Juan José Hoyos. Sí, el periodista y el periodismo tienen ese poder, sobretodo el de servir, para que no nos dominen con el miedo y el escándalo. Un poder entendido como un periodismo de servicio 4 y no como un periodismo de destrucción, o de estragos5o de muerte.

Quiero compartir con ustedes esto que decía el periodista Luis Alirio Calle6, en el seminario "Comunicaciones hacia el 2000", realizado por Cicrodeportes Antioquia en diciembre de 1994, y tomando a su vez al escritor Polaco Ryszar Kapuscinki:


"... El periodismo es una profesión apasionante, es cierto, pero si sólo la mueve la emoción está lejos de cumplir su cometido, si a ésta sumamos el conocimiento, entonces el resultado puede ser realmente importante...".

"En medio de guerras y de revoluciones - sigue el polaco- el periodista no puede quedar a la mitad, porque de manera automática está con alguno de los grupos involucrados, que están tomando partido, y debe también tomar partido, no puede ser testigo impasible, debe tener eso que en psicología se llama empatía. Es decir, tiene que identificarse con unos o con otros. La gente te observa cuando llegas a un país en conflicto, observan tu actitud, ve si te identificas con ellos, si compartes sus dolores, sus peligros, si entiendes sus problemas, si es así, ellos se abren, te tratan de ayudar, de explicar; pero si te ven con actitud fría, desdeñosa, como a alguien que se aleja de ellos, entonces se cierran y jamás podrías llegar a entender lo que está pasando allí, no podrías llegar al fondo. Para poner un ejemplo: Si estás digamos en la capital, pero la guerra se desarrolla fuera de ella y no hay manera de llegar al frente, nunca podrías conseguirlo a menos que sea con su ayuda, que es siempre voluntaria. Aquí no es cuestión de dinero, es simplemente que les gustas o no les gustas, y les gustan cuando sienten que lo que hacen, por lo que luchan y mueren, es también importante para ti. Si se te abren pueden sobrevivir sin dinero, sin nada, llegar a cualquier lugar, entrevistar a cualquier líder. Claro está que todo esto no fue hecho conscientemente por mí, que dijera: Bueno, voy a comunicarme con esa gente, a compartir sus dolores para que me lleven al frente. ¡No, no!, , eso debe estar en el carácter del reportero.


Es como un proceso natural: empiezan cien por decir un número, y la verdad y la experiencia los van eliminando. Algunos no se sienten vinculados, apasionados o comprometidos, o les parece que es una vida muy peligrosa.

Porque para llegar a la verdad esta tiene que ser en verdad algo más importante que la vida, y sólo teniendo esta actitud es posible trabajar como periodista en países agitados y peligrosos" 7.

Hasta ahí Kapuscinsky. Quiero resaltar de la cita lo que plantea el hombre sobre el compromiso. Es que un periodista cuyo compromiso es sólo consigo mismo, está haciendo un negocio.

A ver, yo les digo, que creo, que independientemente de que merezcamos un sueldo bueno, nosotros tenemos que manejar estos con más criterio de entrega a la gente que a los poderosos, a la fama, al dinero. La comunicación social, especialmente la periodística, cada día pesa más sobre la sociedad. Si hay un manejo de ética, ello le dice a uno que es así. Yo les digo que yo no aspiro a enriquecerme con el periodismo. Si llega a sucederme que consiga dinero en virtud de esa profesión, les digo que eso sucederá sin el sacrificio de mi independencia, de mis ganas de servirle a la gente, sobre todo a la gente que tiene algo que perder frente a los factores o instancias de poder.

Y frente a la fama tengo el siguiente criterio: Gánatela, y que sus efectos surjan de que la gente te cree, y te busca porque tu ayudas a entender las cosas, ayudas a saber.
Es que contrario a lo anterior está ese afán protagónico y ese síndrome de la chiva8 que ha deshumanizado y, a su vez, mitificado a muchos ahora llamados comunicadores sociales-periodistas.

Ya el Nobel colombiano Gabriel García Márquez9 había criticado muy duramente a las instituciones de educación que imparten el conocimiento de esta “región” del saber, con sus grandes vacíos, limitantes y carencias10.

La creación de un pregrado de periodismo en la Universidad de Antioquia da nuevas luces para que la profesión (u oficio, como lo calificaría el Nóbel de Aracataca- Magdalena) sea una “ profesión ilustrada” y no con las carencias y un cúmulo de problemas estructurales como la descontextualización, la superficialidad, la espectacularización de la información, el oficialismo, la falta de rigor y muchos más, como lo indicara el profesor Carlos Agudelo11.

El Jaibaná Salvador lo entendió. Juan José Hoyos también. En 41 crónicas, divididas en 8 capítulos, el escritor y periodista Hoyos Naranjo nos muestra esas pequeñas y deliciosas historias de vida 12 pero, a su vez, también de muerte.
Desde la crónica del “No futuro” de los jóvenes en las laderas del barrio Villa de Guadalupe, en los labios de su director Víctor Gaviria con la poca luz en la terraza de una casa en Prado Centro, cerca de Lovaina, y donde, empujándose unos rones, recordaba a John, en la realización de su película “Rodrigo D”; pasando por sus recuerdos de la soledad de la “muerte” en Guayaquil, hasta llegar a la del despertar sexual de una sociedad mojigata y conservadora como la medellinense con su primer show de strep-tease.

Además, las crónicas del robo de una casa en el barrio Simón Bolívar, al occidente de Medellín, y en la que podría caber ese refrán popular que dice: “ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón” o aquella otra de Luis Carlos Arango García, el primer “ Paisa” condenado a morir en una silla eléctrica en los Estados Unidos o la de la muchachada de la carrera 45, llamada también Avenida Gardel o la del zoológico de la hacienda Nápoles en Puerto Triunfo o la media luz de los lugares non santus de “La Cuidad de la Eterna Primavera” y muchas otras más.

Otras como el volver a vivir de Esnar Agudelo en “los muertos fuimos cinco”, recontada en “Un largo viaje hacia la muerte” y donde muestra esa Colombia desangrada por un nuevo grupo armado: Los paramilitares. La sutileza del periodista se hace evidente en estos relatos. No le endilga, ni dice “ de viva voz” quienes fueron los autores de tan atroces delitos . Sólo da unas pistas cuando relata lo acontecido a Agudelo: “ ...Después de dar varios paso, vio unas huellas de botas “La Macha”, sobre la tierra. Eran huellas de por lo menos veinte hombres y tenían las marcas de las mismas botas que usaban los desconocidos que catorce horas antes lo habían “matado” a él.”13

También, el regalo de tierras que le hizo Vicente Vargas Ruiz a “ Los Chamí” o la devolución del tambor a Jaibaná Salvador o la fallida entrevista al poeta Ciro Mendía pocos días antes de su muerte e igualmente a la realizada a Manuel Mejía Vallejo ó el espejo fantasioso y la pasión desaforada por el oro en Anorí o El Bagre y muchas otras más.

Crónicas compiladas en sentir que es un soplo la vida y en las que Germán Santamaría expresa que “ De esos paisajes, de estos hombres, de estas parábolas vitales, fluyen las crónicas de Juan José Hoyos. Los lectores las han vivido y sufrido como intensas sagas que expresan la dimensión de un país desaforado, acezante, donde la verdad es una mentira repetida. En ellas el hombre colombiano es una figura nítida, tal vez desolada pero tenaz...”14.

En resumen: Una ciudad y una región (... y sus personajes “anónimos”) son miradas con el “calidoscopio” del escritor “Paisa” Juan José Hoyos y en las que sus paisajes cambian de manera permanente. Aquí, la nostalgia brota de una ciudad como Medellín y una Antioquia llenas de grandes contradicciones y afloran el sentimiento y la sensibilidad propia de un periodista, en la que la realidad no le pasa delante sus ojos como una naturaleza muerta sino como un relato en el que hay diálogos, enfermedades, amores, además de estadísticas y discursos15 en vez de frivolidades, maquillajes, siliconas y piernas que quedan en “Fuera de lugar”, para no convertirlo en otro “Semidiós de la palabra”(¡Vaya falacia!).

“...Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos,
van marcando mi retorno;
Son las mismas que alumbraron con su cálido reflejo
Hondas horas de dolor,
Y aunque no quise el regreso, siempre se vuelve al primer amor...”


Jaibaná Salvador y Juan José Hoyos se salieron con las de ellos.

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§ 1. El Nobel colombiano, Gabriel García Márquez, fue contundente en el marco del Primer Congreso Internacional de la Lengua Española realizado en Zacatecas(México), hace más de tres años. “Gabo” plantea la importancia y el poder de las palabras en su polémico discurso:

“ A mis 12 años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: ¡ cuidado!. El ciclista cayó a tierra. El señor cura sin detenerse, me dijo: “¿Ya vio lo que es el poder de la palabra? “. Ese día lo supe. Ahora sabemos, además, que los Mayas lo sabían desde los tiempos de Cristo, y con tanto rigor que tenían un dios especial para las palabras”.

El subrayado y la negrilla son nuestras para indicar la importancia que tuvo y tiene la palabra en todas las culturas.

GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel.
“Botellas al mar al dios de las palabras”
En: Literario Dominical, “El Colombiano”(Medellín, 27 de abril de 1997) pag. 2
2 En una reflexión realizada, acerca del texto de García Márquez: “El periodismo: el mejor oficio del mundo”, para el curso de periodismo uno se lo había indicado al profesor Arturo Giraldo:
“...Se ha sacralizado la palabra en manos de unos pocos llamados, ahora,
comunicadores sociales-periodistas, en detrimento de la interdisciplina que
posibilite, al menos, hacer aprehensible la realidad a muchos de
los perceptores de sus mensajes. Han perdido su norte. La soberbia,
el orgullo y la vanidad de poseer los "medios" los han cegado...”

CASTRO BOHORQUEZ, Roosevelt.
“El periodismo: Un deseo cumplido y una vocación de servicio”

3 En el prólogo de su libro “Sentir que es un soplo la vida”, el periodista y escritor antioqueño Juan José Hoyos nos muestra, de una manera muy atinada y sucinta, la historia del periodismo colombiano. Hoyos recrea el poder de contar historias y de maravillarse ante ello:
“ ....Un día comprendí, por fin, las palabras de que dijo el Jaibaná Salvador
cuando mi amigo le entregó el tambor. El hombre que cuenta una historia
tiene más poder. Un poder que no puede medirse con votos (....)pero que a
su modo es superior a todo esos...”.

HOYOS, Juan José.
Sentir que es un soplo la vida
Medellín, ED. Universidad de Antioquia, 1994. 550 pág.


4 Un compromiso serio y eficaz del periodismo es, a mi real entender, servir de "garantes" entre los que lo tienen todo con los que nada poseen o lo han perdido todo.
Un ejemplo de ello fue el realizado por el periódico "El Tiempo" una semana después del terremoto de Armenia y reseñado por su" defensor del lector"; Javier Darío Restrepo, en un articulo titulado: " Entre el poder y el servicio". El connotado periodista indica con respecto al periodismo de servicio:
"...En los diarios de los EE.UU. se está extendiendo la convicción de que ésta característica- la del periodismo de servicio, agregamos- forma parte de las señas de identidad del periodismo moderno.

Cuando se examinan sus formas de expresión, la conclusión es que se trata de "un material que induce al lector a actuar", o como lo afirma James Autry, de la editorial Meredith: " Es el periodismo que va más allá de la mera entrega de información (porque) el lector hará algo como resultado de la lectura; eso significa hacer algo que mejorará la vida del lector... ".

RESTREPO, Javier Darío.
" Entre el poder y el servicio".
En: "EL TIEMPO" (febrero 7 de 1.999) pag. 2A.

5. Más adelante indica el escritor “paisa” Hoyos Naranjo :
“ ....Las historias pueden causar estragos. Las historias pueden explicar la
vida en todas sus infinitas e inagotables manifestaciones. La gente no puede vivir sin historias. Y a veces, con un poco de suerte, una historia puede convencer
a unos lectores que devuelvan un tambor. Las historias son muy poderosas. El Jaibaná Salvador, como sucede a menudo con los brujos, esta vez también tenía toda la razón”

HOYOS, Juan José. Op.Cit. pag. 31

6 CALLE, Luis Alirio. Ponencia: "La desmitificación del periodista"
Seminario: Comunicaciones hacia el año 2.000. ,
Cicrodeportes- Antioquia, 1.994. (hojas fotocopiadas).
7 KAPUSCINSKY, Ryszard. "El periodismo como Historia". Entrevista concedida a Gilberto Mesa y publicada en el Magazín Dominical "El Espectador" en 1989.

8 ¿ Cuánto cuesta una chiva?, es el cuestionamiento que se hace el periodista y ex-sacerdote Javier Darío Restrepo, al calor de una reflexión realizada en su tan leída columna "El Defensor de lector", en el periódico capitalino "El Tiempo”.
El interrogante que se hace Restrepo gira en torno a las inmensas "ganas de protagonismo”, que tienen muchos de nuestros colegas, por tener las posibilidades de estar en una toma guerrillera, en cualquier lugar del país. Afirma Javier Darío: "....El periodista, (...), cree estar en posesión de una información de primera mano, pero la realidad es otra: es objeto de una perversa y hábil manipulación... "

RESTREPO, Javier Darío.
" ¿ Cuánto cuesta una chiva? ".
En: "EL TIEMPO" (febrero 14 de 1.999) pag. 2A.

Otro punto de vista importante acerca de lo que algunos han dado en llamar como “el síndrome de la chiva”, es el expuesto por Carlos Soria, en su libro “ La ética de las palabras modestias”.
Soria indica hay varias razones para ser y no ser ético. Entre una de las que menciona para no ser lo primero es aquella de “la pasión informativa sin medida”:
“..Otras veces, (...)la pasión informativa sin medida cede al egoísmo de sacrificar la ética. La bandera que empuja al holocausto tiene este lema: el fin justifica los medios”. A partir de aquí se busca la información, a cualquier precio; se busca para anticiparse a los demás, a cualquier precio; se busca la exaltación del propio ego; a cualquier precio...”

SORIA, Carlos.
“La ética de las palabras modestias”
(Hojas fotocopiadas) pag. 16

9 GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel.
“El periodismo: el mejor oficio del mundo”.
(Hojas Fotocopiadas)
10 Ibid. Pag.
11 AGUDELO, Carlos.
En el mes del periodista: EL PERIODISMO, UNA PROFESIÓN ILUSTRADA.
En: De La Urbe (Medellín, febrero de 2001) No. 8. Pag. 22


12 Sí, un periodismo para la vida y no para la muerte, pues ya lo había manifestado el periodista antioqueño Luis Alirio Calle al hacer una metáfora con respecto al servicio de información. Calle expresa que:" El servicio de información es como el servicio de acueducto, no basta con que le lleven el agua a uno a la casa; es fundamental que esa agua no me dé diarrea o amibiasis o cólicos o muerte. A veces por el afán de "chiviar" tener fama, ser estrellas, causamos con la información diarreas, amibiasis, cólicos o muerte”.

CALLE, Luis Alirio. Op. Cit. Pag. 5

13 HOYOS, Juan José. Op. Cit. Pág. 150
14 HOYOS, Juan José. Op.Cit. Pág. 31
15 MARTINEZ, Tomás Eloy.
Periodismo y Narración: DESAFÍOS PARA EL SIGLO XXI
En: Revista “El Malpensante” (diciembre 16 de 2000 a Enero 31 de 2001) Pág. 42

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